Para mi flaquita:
Hoy que cumplimos 20 años de estar juntos, las cosas son diferentes.
Quiero empezar por recordarte aquéllas veces en que yo sólo soñaba con besarte por qué te tenia lejos, muy lejos de mi.
Te lo he contado como ocho mil veces pero hoy tras este tiempo bien vale recordar que cosas nos pusieron aquí en este mismo lugar.
Todo comenzó en un lugar de la Tierra, que no importa cuál fue, si hubiera sido en Júpiter o en Saturno la historia hubiera terminado igual.
Yo soñaba con formar una familia contigo, porque eras la indicada, porque como tú no había otra.
Recuerdo aquélla partida tuya, te fuiste a preparar y a conseguir tus sueños. ¿Sabes qué? Yo estaba aterrado con la idea, por una parte te me ibas, más sin en cambio te volverías una mujer independiente, fuerte y muy brava. El destino me robaba a mi princess y me regresaría una mujer.
Debo de admitirlo, uno nunca tiene todo. Yo también me esforcé mucho y si era un gigante en la carrera que elegí. Un poco loco, otro poco rebelde, grosero y poderoso.
Pero tú me hacías falta, no podía vivir sin ti, al menos no me sentía completo.
Pocas veces las que nos peleamos a distancia, pero jamás te dejé de querer, mi cariño, mi amor y mi fe hacia ti, aumentaban a cada llamada, las cuales se prolongaban y se volvían sumamente confortables para mi existencia.
La confianza que me demostrabas era inmensa y aunque lo dudes yo creí fervientemente en ti.
Me parecía ilógico amarte así, a la distancia, pero quien carajo dijo que esto del amor tiene algo de lógica.
Nos han pasado cosas Araceli, pero todo se vuelve diferente con tan solo tocarte, con hablar por horas y horas en la noche, por contarnos un montón de tonterías, esas cosas han llenado mi vida por tanto tiempo, ya no sé qué sería de mi vida sin ti, no me veo con alguien más.
Si has creído que al paso del tiempo se me va a quitar el decirte que siento a diario, eso no pasará, todos los días de nuestras vidas prometo hacerte sentir querido, pero si me equivoco, trata de comprender que conmigo no podrás enojarte, nunca, nunca.
Ya las cosas cambiaron y los sueños míos se hicieron realidad, apenas hace algunos años nos unimos y casi somos una familia, poco tiempo después me diste la noticia de que un pequeño Rockita vendría en camino, cuando tu mamá y la mía se enteraron se querían volver locas. Aun no decidimos su nombre pero sé que crecerá oyendo mis consejos y siguiendo tus instrucciones, porque aunque pasan y pasan los años, lo mandona no se te quita.
Ok, no fue tanto así, pero ¿Sería bueno no crees?
Y sigue dando vueltas la loca rueda de la vida, pero hoy no más. Hoy estás aquí, cenando en mi mesa, escuchando "Quien diría", llorando al leer y recordar tantas cosas que vivimos.
Hoy flaquita, hoy no me aguanto la emoción de decirte que eres lo más grande en mi vida. Lo fuiste desde que tomaste ese lugar junto a la puerta de la prepa. Porque por andar escuchando canciones en otros idiomas eso es lo que pasa. Porque por andar platicando hasta la 1:00 a.m. esto es lo que pasa. Siempre estaré para ti, para ser felices, para tener lo que siempre quisimos.
Con el vestido que traes puesto y la luz de estás velas, quiero que me tomes de la mano y como aquélla tarde en que comimos dulces y éramos niños, hoy también ven conmigo y baila junto a mí. Invítame a llorar con tantos recuerdos, bebe de esta misma copa, pues nuestros labios ya se conocen. Dime lo que sientes, dime lo que significo yo para ti, pero hazlo despacio que esta noche es para nosotros.
Abrázame, tómame del cuello, dame una sonrisa, de esas que solo eran posibles los días jueves.
Bésame como cuando teníamos 17, de color naranja de 9 y de mil maneras.
Quiéreme, así como siempre lo hiciste y feliz, muy feliz día mi amor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario