Ese, del
que oigo hablar, el "futuro", es más bien un misterio que toda la gente
desearía conocer.
Es lo mismo, lo desconocido atemoriza a muchos. Uno nunca sabe que o a quien
encontrará viendo hacia el futuro.
Por suerte
a veces se encuentran personas que hacen de la vida, algo diferente.
La verdad
es que cuando uno encuentra la felicidad con alguien siempre piensa a futuro,
porque atemoriza el hecho de no ver más a ese alguien. Entre tanta gente, pude
ver un brillo especial en una chica. Sólo una vez en la vida.
Una tarde
me di cuenta de que estaba más cerca que nunca. Hace tiempo se me ocurrió que la
persona que dejaría una huella en mi sería anunciada con una serie de eventos simultáneos. La
verdad poco creíbles; hay quien dice que la gente ve lo que quiere ver.
Una luz la
iluminaria, ambos escucharíamos el sonido de una canción y los ojos, los ojos de esa chica me
indicarían que yo
la hacía sentir
algo raro. Esos ojos, mismos de una mujer 60% amor, 40% locura, que tuviera
miedo, que me enseñara sinceridad y a tener fé, una mujer de esas, de las que es raro
encontrar.
Las
poderosas fuerzas sobrenaturales me ayudaron, o tal vez sólo el
destino conspiró a nuestro favor.
Aquella
tarde, abría un rayo que iluminaba tu presencia, la canción que escuchabas
era la melodía de la que hablé y tu forma de mirar, gritaba que sentías todas esas cosas bonitas que se sienten
cuando uno está en el lugar correcto.
¿Acaso esa mujer especial ya había llegado?
Tal vez sólo vino a
saludarme, a preguntarme qué pasaba y después se iría, pues ya había me hecho un mejor tipo.
Su aroma,
su cuerpo y el amor que me ofreció me hicieron entender que a veces nos
equivocamos con los demás y que las minas de oro se encuentran en quien menos nos imaginamos.
Pudieron
pasar siglos pero yo ya había encontrado a una persona para compartir más que un
receso, más que una salida al cine, había encontrado lo que buscaba de una chica,
desde entonces no sentí otra cosa que amor por ella. Sólo por ella.
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