No estés lejos de mí un sólo día,
porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo
el día,
y te estaré esperando como en las
estaciones
cuando en alguna parte se
durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque
entonces
en esa hora se juntan las gotas
del desvelo
y tal vez todo el humo que anda
buscando casa
venga a matar aún mi corazón
perdido.
Ay que no se quebrante tu silueta
en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en
la ausencia:
no te vayas por un minuto,
bienamada,
porque en ese minuto te habrás
ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra
preguntando
si volverás o si me dejarás
muriendo.
Pablo Neruda, Soneto 45
Cuando se llegan estos días no puedo evitar ponerme un poco pensativo, y es que hay días en los que tenemos que celebrar la bendición de estar juntos. Aunque comúnmente hablamos de que vamos a estar juntos, sabes que me preocupa el futuro. No es porque tenga miedo de ti, es por lo que vendrá.
Ni tú ni yo sabemos
que nos pueda deparar el destino. No sé que vamos a hacer más adelante.
Pensando en que jamás te separarás de mí, quiero recordarte algunas cosas que a mi lado vas a tener y ojalá puedan significar mucho para ti.
En primer lugar, yo te aseguro que a mi lado siempre vas
a tener a alguien a quien le vas a importar muchísimo y que buscará la forma de
demostrártelo.
Yo te ofrezco, para siempre mi compañía, en todas y
cada una de las etapas de tu vida. Me ofrezco para ser quien te escuche, quien
te entienda cuando necesites estar sola o cuando necesites de un consejo. Puedo
ser con quien platiques de tus cosas y quien esté dispuesto a darte el
cariño que mereces.
Te ofrezco, para siempre, mi lealtad, una completa exclusividad en cada parte de mi vida, no porque no lo
sea, sino porque pretendo serlo toda la vida. Tienes en mi a un sujeto que
tratará de obedecer las cosas que salgan de tu boca.
Te ofrezco, para siempre, un escudo ante todo lo que pueda pasar. Quiero que me permitas protegerte, y así también ser la
persona inmediata que reciba cualquier clase de cosa que no sepas como sacar de
ti, cualquier clase de sentimiento que quieras compartir o que sientas que no
resistes.
Te ofrezco, para siempre, un amor como el que nunca existió, un cielo, una esperanza, una ilusión de verte enamorada. Me ofrezco para adorarte, para amar tu belleza y aceptar tus errores; te ofrezco una vida que he estado planeando, donde sólo estemos los dos, las horas que quiera y te ofrezco todo mi amor.
Tengo estas cosas para ofrecerte, pero si hoy las aceptas, si hoy tú las quieres, me harás el hombre más feliz del universo entero.
Aunque no sepa que pasará mañana me gustaría decirte que me fascina la idea de compartir esa aventura contigo. Te amo mi Araceli. Feliz día 9.